lunes, 29 de diciembre de 2008

Se busca, trabajo

Busco trabajo, de lo que sea
porqué los ideales
no me dan de comer
no pagan casa, luz, agua
no me abrigan el frío
de mi cuerpo

de las letras quiero sopas,
de las palabras la inquietud de los hechos
sin la demagogia
del pobrecito aquel, sin lastimas, sin misericordias

igual me comeré el orgullo
porqué me ahuesa la necesidad
y me desfavorecen los números

es difícil la piel de un desempleado
con rostro helado de intemperie

para el resto, sólo soy uno más
de la estadística
sólo soy uno más
con curriculum pateando las calles.



Gio.

jueves, 18 de diciembre de 2008

Del vino y del hachís. (Extracto)

Comparados como medios de multiplicación de la individualidad, Charles Baudelaire

Traducción de René Palacios



Profundos goces del vino, ¿quién no os ha conocido? Cualquiera que haya tenido un remordimiento que sosegar, un recuerdo que evocar, un dolor que ahogar, un castillo que construir en España, os han invocado, dios misterioso oculto en las fibras de la viña. ¡Qué grandes son los espectáculos del vino iluminados por el sol interior. ¡Qué verídica y ardiente es esa segunda juventud que extrae el hombre de él! Pero cuán temibles son también sus voluptuosidades fulminantes y sus irritantes encantos. Y sin embargo, decid, con vuestra alma y conciencia, jueces, legisladores, hombres de mundo, vosotros que la dicha os vuelve suaves, a quienes la suerte fácilmente vuelve virtuosos y sanos, decid, ¿quién de vosotros tendrá el valor despiadado de condenar al hombre que bebe genio?

Por otro lado, el vino no es siempre ese terrible luchador seguro de su victoria y que ha jurado mostrarse sin piedad y sin misericordia. El vino es semejante al hombre: nunca se ha de saber hasta qué punto es posible estimarlo o despreciarlo, amarlo u odiarlo, y de cuántas acciones excelsas o monstruosas fechorías es capaz. Así pues, no seamos más crueles con él que con nosotros mismos y tratémosle como un igual.

A veces me parece que oigo al vino decir (habla con su alma, con esa voz de las almas que sólo es escuchada por los espíritus): “Hombre, mi bien amado, a pesar de mi prisión de vidrio y de mis cerrojos de corcho, quiero hacer crecer hacia tí un canto lleno de fraternidad, un canto lleno de júbilo, luz y esperanza. No he de ser ingrato; sé que te debo la vida. Conozco el precio de tu trabajo y del sol sobre tus espaldas. Me has dado la vida, te recompensaré. Te pagaré mi deuda suficientemente, pues siento una dicha extraordinaria cuando caigo en el fondo de una garganta sedienta por el trabajo. El pecho de un hombre decente es una estancia de mayor agrado que esas cavas melancólicas e insensibles. Es una tumba alegre donde, entusiasmado, cumplo con mi destino. Causo un trastorno en el estómago del trabajador, y de ahí, por unas invisibles escaleras, asciendo a su cerebro, donde ejecuto mi danza suprema.

“¿Oyes agitar y resonar en mí los poderosos refranes de tiempos antiguos, los cantos del amor y de la gloria? Soy el alma de la patria, mitad caballero, mitad militar. Soy la esperanza de los domingos. El trabajo hace los días prósperos; el vino hace alegres los domingos. En familia, los codos sobre la mesa y la camisa remangada, me glorificarás orgullosamente y estarás realmente complacido.

“Encenderé los ojos de tu acabada esposa, la vieja compañera de tus pesares cotidianos y de tus más antiguas esperanzas. Enterneceré su mirada y depositaré en el fondo de sus pupilas el destello de la juventud. Y tu paliducho queridito, ese pobre borrico atado a la misma fatiga que el caballo de tiro, le devolveré los hermosos colores de su cuna y seré para ese nuevo atleta de la vida el aceite que fortalecía los músculos de los antiguos luchadores.

“Me derramaré en el fondo de tu garganta como una ambrosía vegetal. Seré la semilla que fertiliza las arrugas cavadas dolorosamente. Nuestra íntima unión inventará la poesía. Ambos seremos un dios, y revolotearemos hacia el infinito, como los pájaros, las mariposas, los hijos de la Virgen, los perfumes y todos los seres alados.”

Esto es lo que canta el vino con su misterioso lenguaje. ¡Desgracia a aquél cuyo corazón egoísta y cerrado a los dolores de sus hermanos no haya oído este canto!

A menudo pienso que si hoy Jesucristo compareciese en el banco de los acusados, no faltaría algún procurador que demostrase que su caso era agravado por la reincidencia. En cuanto al vino, reincide todos los días. Todos los días repite sus beneficios. Eso explica sin duda el ensañamiento de los moralistas con él. Cuando hablo de moralistas me refiero a fariseos seudomoralistas.

miércoles, 17 de diciembre de 2008

LINTERNA DE LA MAÑANA

la espina dorsal que nos sostiene
teléfono
se apunta injustos logros por la mañana
bolígrafo
nos despierta consumidos miedos
lavadora
y presagios de buena abundancia
avión
temblamos en el desierto de las partes
televisión
y consumimos el aire extraño
radio
sentimos los pliegues de la mano
envase plástico
acurrucarnos sobre otra espalda
fotografía
y extirpar lo perenne con las uñas
ordenador
sin causar estragos colaterales
nevera
de inventar lo inventado
y detenernos en la muerte



del libro: PUERTOS ...

COSAS QUE ENUMERAR


“...es doblemente tonto,
y no quiero ser bailarín
de su fiesta ...”
( canción de Silvio Rodríguez )


por el camino
por el andar sin sentido
por los inodoros y los videts
por las mañanas de domingos
por tantas cosas inútiles
por tantas cosas funcionales
por tantas noches dando tumbos
por ese sentir en el mercado
por ese cruzar la calle sin semáforo
por tantas cosas que enumerar
por la carretera
por las demoras de los vuelos
por la espera y la desespera
por una gota en el reloj de mano
por .... por ....por ....
del libro: PUERTOS ...

martes, 16 de diciembre de 2008

La última cena

Côté à Côté
se sirven las codornices
que se miran.
Se miran las narices los comensales,
los pies se encuentran.
El cuchillo y el tenedor
frente a frente con argumentación.
Las manos se enzarzan
y los labios colisionan.

Vins Pólemos

Creo que soy bisexual

Soy bisexual
¿y ahora que hago?

¿Altero la noche?

Voy a tratar de contestar de forma amplia a tu pregunta.

Los bisexuales son personas que tienen la capacidad de amar
a su sexo y a los otros.

Esta capacidad incluye la atracción física, emocional y sexual.
No estás solo.

No hay fronteras ni de religión, raza o clases sociales.
No estás solo.

“no hay prueba”,
es decir, no tienes que tener relaciones con ambos sexos
eres bisexual.
Sólo debes considerarte bisexuales.

Si te sientes confundido
Recuerda que el tiempo a de pasar.
No te dejes presionar.
Es tu identidad, tu no decides.
Al ingenuo espectador que no le encajas en ninguna
de estas categorías excluyentes,
le haces pensar en fantasías sexuales
con su propio sexo
y también con los otros.

Confía en el tiempo
Deposita tu fe.
Las salidas aparecerán.

Deja que los cristales traduzcan
La luz.
Eres perfectamente normal,
No hay prueba de anormalidad.
Si de excepción.
Depende de ti.
Todo está en las fases de la luna:
Meguante,
Creciente,
Cuarto menguante
Cuarto creciente
Novilunio

Plenilunio.

Tu eres la luna alrededor de mi planeta.
Sonriéndome desde tu danza,
Desde la acrobacia.
Aterrizando en mi monte
Fecundando los campos
Y levantando las mareas.
Ven hacia mi
Circunválame
Gira y gira enroscándote.
Alzate bella
Dentro de mi.
Fertiliza los valles,
Nieva las montañas,
Enriquece las cuencas,
Insufla los vientos.

Es tarde, muy tarde
Y tu intento un desafío
A la gravedad
A la circunstancia
Del vacío.

Eres bisexual
¿Y qué?

(Diario de un Poeta Impotente)
Vins Pólemos

jueves, 11 de diciembre de 2008

Cuando me muerdes, a veces me haces daño

Cuando me muerdes, a veces me haces daño



Eres el milenio de mujer en el celta
una montaña del principio del planeta,
células que vuelan en su regocijo
en los ruidos primigenios de mi umbral

Te regalo mi elefante blanco
de mi carne translucida
que desvela lo de dentro,
te muestro mi cara de chimpancé en lo oscuro
que no es lasciva máscara
es mi gesto escarpado y furibundo

Soy negro sol de alquimia sin magia
alacrán histriónico hecho de nácar
en un disfraz cutre, roto.

Cuando me muerdes, me gusta
si después me curas la razón,
a veces me haces daño
si mi sangre no encuentra su cauce

Mi boca comerá plástico
si vuelan de aquí
las hojas de tus versos
mujer.



Gio.

(Del poemario “un advenedizo en Madrid”) 2008

miércoles, 10 de diciembre de 2008

Encerar la vida- un verso de Ana Sáenz-Messía

Un pie dentro de la vida,
un pie dentro de la muerte,
doscientos caballos
galopando con un lazo
a tus pies,
arrancándotelos del lado
de la vida, del lado de la muerte,
y el alma sin pies
vagando en
una nube de materia
marcada con un hierro
al rojo vivo.

Encuentras otro pie
al lado de la vida, otro al lado
de la muerte,
te los pones,
y trescientos fantasmas
te atan sus cadenas
para arrancártelos
alma sin pies
vagando en una nube
de materia de palabras
sin fondo.

Encuentras un pie al lado de la
vida,
un pie al lado de la muerte,
recoge la vida,
enceras tu pie,
recoges la muerte,
enceras tu pie,
sometes a doscientos caballos
a trescientos fantasmas,
arrancas sus pies,
los retuerces de cadenas,
los nombras,
los marcas con hierro
de fragua
y los arrojas a la
nube de materia.

Un pie la vida,
un pie la muerte
es...
Así
Solo
Absoluto
Solo.

Abandonas un pie,
abandonas otro pie.
Vuelves,
alma sin pies,
arrastrado por una nube
de materia de vida
arrastrado por una nube
de materia de muerte.
Enceras la muerte,
enceras la vida.

jueves, 4 de diciembre de 2008

Nos gusta

Poema compuesto a partir de textos individuales de Susana Recóver, Ana Sáenz-Messía, Vicente Navarro y Giusseppe Domínguez.
El orden, alterado, ha sido definido por Ana del Vigo, Ana Sáenz-Messía y Giusseppe Domínguez el 2 de diciembre de 2008.


Nos gusta Alfa cuando sale del baño,
el calorcito y el sol;
la cerveza.
Nos gusta reír,
despertar al lado de Xi y girarnos para ver a Pi,
jugar con jugones,
los abrazos de Lambda que desea amor
y dormir junto a nuestra hija,
sentir su cuerpo tibio y su respiración murmurando sueños en nuestro cuello.
Nos gusta estar solas. No siempre pero cada vez más.
Dejar volar los globos rojos de Kappa y perderlos de vista,
el azul,
el sexo,
y el mar caribe, plácido y tibio como un útero.
Nos gusta la drogadicción que supone escribir poemas
y detectar nuestra soberbia, nuestra crueldad, nuestros errores para transformarlos o al menos achicarlos.
Nos gusta saltar por encima de Beta y aterrizar sobre Delta,
la voz grave de mujeres pequeñas,
el aguacate y las empanadas criollas.
Soplar el cabello de Ji mientras la luz lo atraviesa
y la noche,
y el atardecer.
Nos gustan los rizos de Ny que tanto peina,
algún objeto inanimado y muchos animados,
los mejillones y el vino blanco helado a la orilla del mar
con la rotundidad de Ípsilon cuando conversa y se quiere hacer entender.
Nos gusta el universo entero,
correr en el campo,
sudar y luego ducharnos con Theta para que frote nuestra espalda.
Nos gusta terminar de comer con un poco de alcohol en vena y sentir que no nos cabe más,
sentir los latidos al límite de toda nuestra sangre y el ruido de las hojas secas bajo nuestras zancadas
y callar ante Ro cuando decide callar
y la forma de andar de los profesores de danza contemporánea.
También es alucinante el poder trasmitir lo que ya sabes y te apasiona,
la sonrisa de Lota en cualquier rincón,
la forma de vestir de Carmen,
y bailar para bailar, reír para reír y así suma y sigue hasta veinte. Cuando no hay miedos, ni objetivos, ni fines… cuando eso se consigue no importa si estás comiendo, fumando, follando, observando o cualquier otro gerundio por que estás y ya, y eso nos gusta: es lo más vivo que se puede estar.
Nos gusta la puntualidad de Omega y su sentido del tiempo
con las palabras esdrújulas,
los tostones, las tortas de casabe y los besos de tornillo.
El día, y algunas noches.
El negro; el color.
Nos gustan los trenes y el ruido de la estación
y el silencio,
y el oblicuo caminar al cruzar una calle sorteando un paso de peatones,
escucharnos atentamente - es muy difícil, pero es la única manera de aprender a cuidarnos. Esto es igual hacia fuera. Comprender a los que nos rodean no para juzgarlos si no para facilitárselo en la medida de nuestras posibilidades que son muy muy muy limitadas. Y esto necesita de la reflexión que no cabe en el instante.
Nos gustan los poemas de Sigma que tan bien recita,
cuando algo nuevo consigue entrar, aprender no es tan fácil; siempre vemos lo que ya conocemos de alguna manera, pero cuando ocurre es la hostia.
Nos gusta Gamma cuando canta las mañanas,
leer los domingos por la tarde, especialmente si llueve
y buscar palabras a ras del suelo
aunque sean malévolas y escurridizas como serpientes.
Nos gusta nuestra familia, loca, libre, compleja
y las mujeres
y que Digamma, Stigma, Heta, San, Sho, Qoppa y Sampi estén obsoletas.
Salir del brazo de Tau y pasear,
escribir sabiendo que sólo nuestra familia poética va a leer nuestras palabras,
algún hombre,
las fiestas de Fi y Psi que nunca se desmandan.
Nos gusta el ruido, a veces
y las tildes de Ómicron con su acento exótico,
deshacer un chiste, o un acertijo o un poema…
Nos gustan las galletas de My ordenadas en un platito adornado de leyenda
y algunas playas oceánicas que revientan en decenas de olas sobre la arena
junto al encuentro feliz con un cuerpo deseado.
Nos gusta Épsilon y Eta cuando nadan al unisono
y el frío.
Creemos que todo lo que digamos a partir de ahora remitirá al punto uno o al punto dos por eso haciendo medio trampis nos plantamos aquí.

Nos gusta charlar tardes infinitas con Dseta y su vanidoso perrito
ver como el día se fragmenta en colores vivos y verlo languidecer hasta que sea de noche,
la megafonía y algunos hombres que suelen viajar solos con maletines pequeños,
la noche,
la luz dorada del otoño germinando entre las nubes,
el vino tinto y, sobretodo, el estado de laxitud que provoca esa copa de más…

miércoles, 3 de diciembre de 2008

POR LA TIERRA

luchas por ver salir el sol
luchas entre corceles azules
luchas por las rejas mal pintadas de la
casa vieja, y por la vieja, y por los miles de viejos
luchas por la eterna maldición del
indigente
luchas ¿por qué luchas?
luchas sin armas, y sin bandera, y sin verano ni espuelas
luchas ¿ por qué luchas?
luchas sin ser gladiador
sin circo ni abandonar
a tu enemigo

Clarisa Vitantonio






martes, 2 de diciembre de 2008

El Cuento del Ojo

Cuentan las lenguas
Las viejas lenguas
De un ojo
Que no era ojo
Sino profundo
Hueco
Que todo lo que fijaba
En su profundo pozo
Caía.
Las niñas, los niños,
Y todo el que no dormía.
Esa laguna hambrienta,
la laguna de los desvelos
retenía en su timba
a todo aquel que allí caía.
Y nunca, jamás de los jamases
de la fosa se salía.

Vins Pólemos