el último susurro de la luna
por fin la portezuela se cierra
concluir la resaca de la existencia
para terminar compensación de los tributos
y negociamos la felicidad
volcarnos en tripas y alma
verternos en sal al corte
volvernos tras la espina del silencio
dispersarnos partículas anónimas
y negociamos la felicidad
amén
CUANDO TE MIRO, TUS RASGOS NO SON EXTRAÑOS
Hace 2 semanas
2 comentarios:
me alegra verte publicar aqui!!!!
poema entrañacado....
besitos
Sí! es bueno verte de nuevo por aquí y por tu blog, Clarisa... no te vuelvas a perder por tanto tiempo.
Besos.
Gio.
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